Zapatero se mostraba contrariado en la entrevista de urgencia que montó ayer en “Los desayunos de TVE” para responder al aluvión de críticas que ha suscitado su propuesta-chantaje de los 400 euros. Pero vamos a ver, parecía decir, ¡¿cómo es que la oposición y los sindicatos se han dado cuenta de mi astuta y subrepticia forma de comprar el voto de los electores?!
A ver si en lugar de astuta y subrepticia va a resultar que es ramplona y descarada… La propuesta del PSOE se revela, a poco que uno reflexione sobre ella, como una medida frívola, mal improvisada, regresiva (que no “hiperprogresiva” [sic], como dijo Fernández de la Vega) y que apela al egoísmo de los ciudadanos, en tremendo contraste con la actitud de solidaridaZ santurrona con que se suele revestir Zapatero.
Ya que estaba en TVE, Zapatero aprovechó para decir que en sus encuentros con ETA él lo hizo todo estupendamente bien, y que parece mentira que no se tenga ya por verdad universal eso de que está prohibido chistarle a un gobierno que entre en tratos sospechosos con una panda de asesinos. Sospechosos los tratos porque, entre otras cosas, se produjeron sin que se hubiera comprobado previamente aquello a lo que se comprometió el Gobierno: que ETA había abandonado las armas. Al contrario, si ETA robaba 400 pistolas (¡vaya, el número 400 nos persigue!) salía Rubalcaba minimizando el asunto.
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