
Antecedentes: en su número 105 la revista Zero, orientada a un público homosexual, hace un reportaje sobre una película para el que utiliza una fotografía con un atlético guaperas desnudo, con sex-appeal, al que otro hombre le está practicando una felación. Hasta aquí todo normal. El problema es que el libador es un guardia civil y el adonis un etarra que apunta al guardia con una pistola en la cabeza. Esta bochornosa actuación de Zero mereció una brillante crítica de Paco Pimentel que estuvo colgada en la página web de UPyD unos días y que yo suscribo palabra por palabra.
Consecuencias: el director general de Zero Press envía un burofax a UPyD en el que se nos insta a publicar la rectificación que en el propio burofax nos dictan literalmente, so pena de “iniciar las acciones judiciales oportunas”.
Una de las cosas escandalosas del burofax es lo mal escrito que está, y otra es que cite del artículo de Paco Pimentel frases que ahí no aparecen, como por ejemplo “zero, la revista del lobby gay hace apología rosa del tiro a la nuca” (la minúscula en la “z” de “zero” es del burofax: ya les he dicho que está muy mal escrito). El término “lobby” se usa generalmente con tono peyorativo, pero lo siento por los chicos de Zero: resulta que Paco Pimentel no es homófobo, así es que en este caso el victimismo sobra.
El burofax insinúa que Paco Pimentel escribió su artículo como venganza por el apoyo electoral que Zero le prestó a Zapatero. ¡Qué manera de no entender las cosas! Vamos a ver si nos aclaramos: presentar a un etarra como algo erotizante no es menos grave que presentar a un pedófilo como alguien deseable, o al machismo como una actitud entrañable. Lo del etarra tiene además la gravedad añadida de que redunda en la fascinación que desde ciertos sectores que se autodenominan de izquierdas se le profesa al terrorismo: ya saben, los etarras, ¡esos románticos guerrilleros que luchan contra los invasores españoles (y por lo tanto fachas)!
¡ A los tribunales ¡ ¡ A los tribunales ¡
Aunque me parece extraño que los colectivos de gays y lesbianas no se hayan pronunciado despreciando semejante mofa intolerable. Ellos y ellas sabrán.
Ramón