La gente poco habituada al pensamiento abstracto es prisionera de las escasas cosas concretas que le rodean. Así, alguien sin amplitud de miras intelectuales, para representarse el espacio de las ideas políticas (que es multidimensional) acude a lo concreto de su alrededor: PSOE y PP. Y desde esos dos puntos sólo es capaz de generar una recta (es decir, algo unidimensional) en la que están situados, como puntos de referencia, el PSOE y el PP (en este orden, de izquierda a derecha). Esta pobre gente es intelectualmente incapaz de representarse el espacio de las ideas políticas de otra manera, y es eso lo que explica que no puedan más que hablar en términos de izquierda (queriendo referirse al intervalo que va desde infinito negativo hasta el PSOE, incluyéndolo), centro (refiriéndose al intervalo abierto que va desde el PSOE hasta el PP) y derecha (esto es, el intervalo que va desde el PP, incluyéndolo, hasta el infinito positivo).
Cuando alguien de UPyD se encuentra con alguno de estos personajes rectilíneos, la conversación sobre política es del todo imposible.
Rectilíneo: ¿UPyD es de izquierdas, de derechas o de centro?
Alguien de UPyD: Bueno, es que creo que deberíamos superar la distinción entre izquierda y derecha porque no contribuye a facilitar el debate de ideas, sino que lo dificulta.
Rectilíneo: ¡Uy! Si no te defines malo, malo… Me suena a que no me quieres decir la verdad.
Y entonces, dependiendo de a qué casta pertenezca el Rectilíneo en cuestión, se quedará pensando o bien que somos de izquierdas (pero no lo confesamos porque queremos robarle [sic] votos a la derecha) o bien que somos de derechas (pero no nos atrevemos a decirlo porque eso está muy mal visto).
Por supuesto, la conversación de arriba es sólo la que formalmente pronuncian los dos individuos. Lo que en el fondo se están diciendo es esto:
Rectilíneo: Señala en mi recta mágica cuál es la posición de UPyD.
Alguien de UPyD: Bueno, es que las rectas mágicas no existen y la tuya, en particular, tampoco. Así es que si quieres que tengamos una conversación sobre política harías bien en dejar de referirte a objetos esotéricos.
Rectilíneo: ¿Mande?
Pues así está el patio. Así es que, niños y niñas, ya sabéis: tenéis que estudiar mucho y muy bien en el instituto y la universidad. No para ganar dinero, que ya sabemos que se puede ganar más rápidamente por vías menos ilustradas, sino para no hacer el ridículo en las conversaciones cuando seáis adultos.

El eterno y absurdo debate sobre la izquierda y la derecha siguen latentes, de eso no cabe duda, en parte por la irrupción en todo el panorama político nacional de un nuevo partido, UPyD, que está rompiendo moldes, pero… ¿que es la izquierda y la derecha hoy en día? Hay varios estereotipos sobre el tema:
- La derecha es la que defiende a los patrones y la izquierda a los obreros.
- La derecha es la que genera la riqueza y la izquierda la que la reparte
Creo que hoy en día no hay ningún partido en el Congreso que no defienda a los patrones (o empresarios), pero tampoco los hay que no defienda a los obreros (o trabajadores). A su vez tampoco podemos encontrar partidos con representación parlamentaria que no defiendan los postulados de generar riqueza(o impulsar la economía) ni que no defiendan repartir dicha riqueza (o impulsar las obras sociales). Esto es motivo de que ambas afirmaciones son simplistas, caducas e incompletas. ¿pero entonces, qué es la derecha y la izquierda?
Según parece, hay quienes creen que la derecha es el PP (y partidos más escorados a la derecha) y la izquierda el PSOE (y partidos más escorados a la izquierda, como IU). Se basan básicamente en que ellos mismos (o sus adversarios políticos) se encargan de tildarse con una etiqueta u otra. Por todo esto, yo creo que la idea de derecha e izquierda está ya demasiado devaluada y difusa, y que por tanto es inútil intentar encuadrarse con cualquiera de ambas posturas.
Cuando a mí alguien me pregunta que si los de UPyD somos de derechas, de centro o de izquierdas, yo suelo responder citando el manifiesto fundacional de nuestro partido:
“Si ser de izquierdas ahora es apoyar en España las exigencias nacionalistas o separatistas, la asimetría regional o el diálogo político con los terroristas, y en política exterior tener como referentes a Fidel Castro o Chávez… entonces somos de derechas. Y que si pertenecer a la derecha exige considerar la homosexualidad una enfermedad (y el matrimonio entre personas del mismo sexo una indecente aberración), un delito el aborto o la experimentación genética con fines curativos, y tener a los padres por exclusivos responsables de la formación ética de sus hijos aún en cuestiones cívicas, además de estar obligados a apoyar la invasión de Irak, o a considerar inalterable la distribución de la renta y resignarse ante la pobreza de millones de hombre y mujeres… pues entonces no habrá más remedio que ser de izquierdas.”
Si quién me preguntó es un “rectilíneo”, suele decirme que con tales afirmaciones, debo ser de centro ya que en su línea mágica no sabe encuadrar nuestra postura. Yo antes que entrar en el debate de si somos de derechas o de izquierdas, prefiero entrar en el debate de las ideas y ya que cada uno nos catalogue como quiera.
Creo que no hay personas rectilíneas, sino cultura (en sentido amplio, no como erudición) rectilínea. Se me hace muy difícil aceptar que las pobres personas rectilíneas son seres incapaces de abarcar la multidimensionalidad política, ni ningún otro tipo de multidimensionalidad. Antes bien, la gente aprende de su entorno (y unos pocos van más allá y se cultivan en otros ámbitos), y el entorno puede no ser una gran fuente de pensamiento abstracto.
Tengo una confianza absoluta en que la inmensa mayoría de la gente, una mayoría tan amplia como para poder generalizar a todo el mundo, puede alcanzar la comprensión de que hay mucho más que una línea recta, pero nuestra aproximación a la cuestión debe estar revestida de mucho tacto para no herir a las personas haciéndolas poco menos que de necias.
También pienso que hay aún una fuerte huella del franquismo, no necesariamente de las personas que lo vivieron, sino también de sus descendientes que se han criado escuchando vivencias de sus abuelos, que tiene a radicalizar las posturas, a clasificar simplísticamente entre buenos y malos, y todas las demás dicotomías que se derivan de un modo un otro de esa fundamental.
Bueno, solo hay que leerse los programas electorales para saber donde se sitúan los partidos políticos dentro de la línea ideológica, que sí que existe y que el conocerla no es para nada muestra de inferioridad intelectual. Pero claro que esa línea no es simplemente izquierda, centro y derecha. Aunque sí son “cajones” que recogen muchas posturas, las que han surgido a través de la evolución política (socialdemocracia, liberalismo, etc). Y aparacerán más.
Me parece muy desacertada esa frase de “…alguien sin amplitud de miras intelectuales…”. Te lo tenía que decir.
¡Hombre! ¡Ya iba echando de menos al socialista crítico (con UPyD, se entiende)! Es verdad que utilizar “sin amplitud de miras intelectuales” es un eufemismo imperdonable y que desluce frente a su sustituto más directo pero, ¡qué le vamos a hacer!, ¡educado que es uno! Oye, y tú no te preocupes, si me lo tenías que decir, me lo tenías que decir; no te vayas a quedar ahora preocupado por eso.
¡Bueno! Perdone usted, caballero. No era mi intención ofenderle. A partir de ahora no molestaré más en sus aristocráticas opiniones. Muy educado, sí es verdad.
Personalmente, preferiría leer una aclaración del planteamiento ideológico, que con toda seguridad sería una lectura deliciosa, que una respuesta despectiva ad hominem.
¿Hay algo que aclarar en el planteamiento ideológico?
Siempre que hay un desacuerdo hay cosas que aclarar, y parece haber un sano desacuerdo entre Navarro y tú. O eso me parece.
Navarro dice pensar que una línea es un objeto geométrico lo suficientemente sofisticado como para modelar el espacio de las ideas políticas, y lo argumenta de la siguiente manera: los programas electorales lo demuestran. Yo, por supuesto, estoy en contra tanto de lo que piensa como del argumento que cree tener para pensar lo que piensa. Pero esto no es un desacuerdo sobre planteamientos ideológicos, sino sobre el grado de complejidad del mundo (en particular, del espacio de las ideas políticas) y sobre la noción de “argumento”.
Trataré de exponer mi punto de vista, a ver qué os parece a los dos (y a todo el que quiera sumarse, por supuesto):
Hay una línea, y también hay muchas dimensiones. La contradicción es sólo aparente. Hay una línea de facto que oculta la multiplicidad de dimensiones. La tradición política española ha ido asumiendo, en sus dos partidos grandes, posicionamientos opuestos sobre cada una de las dimensiones de la política, y en tanto que PP y PSOE representan, a ojos de los ciudadanos, la derecha y la izquierda, resulta obvio por qué lo que serían muchas opciones linealmente independientes acaban confluyendo en una única línea. Insisto, de facto. Quizá resulte más claro si vamos viendo una a una las dimensiones:
a) Religión: El PP se erige en defensor de la iglesia católica; el PSOE en detractor (cualquier otro credo les vale, incluido el laicismo extremo)
b) Economía: El PP se declara liberal, el PSOE intervencionista.
c) Homosexualidad: El PP en contra, el PSOE a favor.
d) Aborto: El PP en contra, el PSOE a favor.
e) Modelo territorial: El PP centralista, el PSOE federal.
f) Delincuencia y terrorismo: El PP implacable, el PSOE permisivo.
g) Política exterior: El PP con las potencias, el PSOE con sus amigos.
h) Objetivos prioritarios: El PP económicos, el PSOE sociales.
Y así podríamos seguir indefinidamente. Vemos que la identificación del PP con derecha y el PSOE con izquierda, como viene ocurriendo desde hace décadas, induce la falsa imagen de que hay una única lína, con una serie de planteamientos ideológicos en un lado, y los contrarios en el otro. Lo que yo le plantería a Navarro es: ¿no se puede ser laico en la dimensión religiosa y centralista en la territorial? ¿O estar a favor del respeto a la homosexualidad y en contra del aborto? ¿O querer castigar duramente a los terroristas y defender las políticas sociales? ¿Acaso no se puede ser liberal en economía y estar a favor del aborto?
Es decir, amigo Navarro, no hay que posicionarse en uno de los dos partidos grandes y comerse todo lo que a uno no le guste. Te pueden gustar cosas de uno y de otro, y cosas que no defiendan ninguno de los dos (eutanasia, regularización de la prostitución, etc…). La ideología política es un mundo inmensamente amplio y rico en posibilidades, y hay infinitas combinaciones de opciones.
Esto es, si no me equivoco, lo que quería decir Pedro, con lo que estoy totalmente de acuerdo.
Ah, y una cosa más. Me parece una gran incoherencia la asimilación de la iglesia católica con un partido que defiende políticas que rayan en el capitalismo. ¿No defiende la iglesia a los pobres, a los inmigrantes, a los marginados? ¿No son esos postulados más cercanos a la tradicional izquierda política? Eso le pasa a la iglesia por estar en la línea unidimensional…
El PP no se erige en defensor de la Iglesia Católica, sino del orden establecido y tipo de espiritualidad mismo, que hubiese venido habiendo , de mantener estructuras , consolidar pensamientos con los que “juega mejor” . Vease que si el PP estuviese en Marruecos sería islamista, y que el concepto derecha se asocia en cada pais a lo más retrógrado que exista allí.
En economía, ocurre igual, las sociedades primigenias, las cainitas descendientes de Cain -agricultor que asesinó al ganadero Abel, hijos de Adán y Eva-fueron dando lugar a otras y todas eran liberales, no existía otra cosa – a no ser la benevolencia de que alguien fuera “intervencionista” por gracia divina, que no por Derecho del agraciado. Luego el P.P es retrógrado, anacrónico.
Y sucesivamente uno por uno , llegamos a demostrar, que los grupos sociales manifestando sus necesidades , crean un orden nuevo,ni siquiera una ideología, tan solo una respuesta a las necesidades que le surgen a sus pueblos.
El pensamiento rectilineo se produce , más que por hablar de derechas e izquierdas por asumir que la Iglesia está al servicio de los necesitados o al servicio de los que necesitan que les trabajen los necesitados. Puesto que una estructura social que crea el embrión en el año 5.000 antes de Cristo,que en el siglo V dC agrupa evangelios convenientes desechando apócrifos y se constituye en Iglesia, perdurando en la sociedad a través de épocas romanas, medieval, goda, reconquista, imperio español, monarquías, república I y II , democracia…Una estructura así, no puede pertenecer a nadie más que a ella misma, a la consecución de sus propios fines, de su propia perpetuación.
De hecho no es lo mismo dejar que los pobres coman que dejar que tengan Derecho a Comer, desear que se eduque , que desear que se reclame el derecho a la educación,favorecer que alguien trabaje que otorgarle Derechos por ser trabajador.
La Iglesia está al lado de los pobres que quieren recibir el favor de que les den trabajo , en contra del que reivindica Derecho del Trabajo.La resignación cristiana, poner las otras mejillas son posturas claras…Prometer la vida eterna a quien tiene la postura es un vicio perverso, aunque más perverso era pagar tributo a la Iglesia, pagar “gulas” para entrar al cielo. Por tanto , la Iglesia sólo confunde a quien se deja…Es imposible llamar de otra manera a quien se deja , solo se puede decir que tiene escasez de miras intelectuales, pues siendo la enseñanza en España obligatoria y viniendo estos asuntos en el curriculum es obvio que los ha tenido en sus manos, solamente se le ha olvidado contrastar lo que estudió con lo que le dijeron tenía que creer. La ausencia de pensamiento crítico es una ausencia de miras intelectual.
Buenos días , guapetones.
La verdad es que viendo el alto nivel de los participantes da un poco de miedo intervenir, pero como soy español, se me supone la capacidad necesaria para opinar de todo, desde el futbol a los toros; lo divino como es el caso, y lo humano.Yo me he definido durante años como de izquierdas. Para mi ser de izquierdas era poner como centro principal del debate politico a la persona. Pensar que cualquier ser humano por el mero hecho de serlo tenia unos derechos que no se le podian quitar arbitrariamente, y el derecho, en los paises que podemos permitirnoslo al menos, a una minima seguridad material (techo, comida, educación…) Pero claro cuando por pertenecer a un partido de izquierdas te obligan a tragar con nacionalismos, dialogo con terroristas, y demas lindezas de ZP, pues ya uno se plantea si esta en el sitio adecuado. Frente a los antiguos compañeros que opinan que somos traidores, yo les digo que estoy donde siempre he estado, en el lado de la libertad, de la responsabilidad y del sentido común, que soy tan democrata que estoy en contra de cualquier tipo de discriminacion incluida la positiva, que soy español, y que me gustan las diferencias que nos enriquecen pero no cuando se usan como armas de exclusion masiva, en definitiva lo que nos lleva a incorporarnos al proyecto de upyd.